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Ideas y puntos de vista

Análisis, reflexiones y perspectivas del equipo de Target sobre los temas que definen la comunicación estratégica contemporánea.

La crisis como oportunidad: cómo las empresas más sólidas construyen reputación en momentos difíciles

Sala de redacción con periódicos

Cuando una organización enfrenta un evento adverso, la forma en que responde define su reputación por años. Analizamos los patrones que distinguen a quienes salen fortalecidos de aquellos que no logran recuperarse.

La reputación no se construye en tiempos de calma

Existe una paradoja en el mundo de la comunicación corporativa: las marcas que mejor reputación acumulan no son necesariamente las que nunca enfrentaron una crisis, sino las que demostraron carácter cuando el entorno se volvió adverso. La crisis es, en ese sentido, el momento de la verdad reputacional.

En los últimos años hemos acompañado a organizaciones de diferentes sectores —energía, finanzas, salud pública y consumo— a atravesar episodios de alta exposición mediática. Los patrones de quienes lograron salir fortalecidos son notablemente consistentes.

"La velocidad de la primera respuesta no es lo más importante. Lo que importa es que esa respuesta tenga contenido real y una persona con nombre y cargo detrás."

El triángulo de la respuesta eficaz

Las organizaciones que gestionan bien una crisis comparten tres elementos en su respuesta: reconocimiento genuino del problema, acción concreta y visible, y comunicación sostenida. El error más frecuente es tratar de sustituir la acción con comunicación. Ningún comunicado, por bien redactado que esté, reemplaza a una medida real.

El reconocimiento no implica asumir responsabilidades legales de forma prematura. Implica demostrar empatía con los afectados y transparencia sobre lo que se sabe y lo que todavía se está investigando. Las audiencias perdonan la incertidumbre; no perdonan la opacidad.

Dato clave: según un análisis de más de 80 crisis corporativas en mercados hispanohablantes entre 2018 y 2024, las organizaciones que emitieron su primera respuesta pública en las primeras 4 horas recuperaron niveles de confianza pre-crisis en un promedio de 6 meses. Las que tardaron más de 24 horas tardaron en promedio 22 meses.

El rol del liderazgo visible

Una de las variables más determinantes en la gestión de crisis es la visibilidad del liderazgo. Cuando la cabeza de la organización aparece pronto, habla con claridad y demuestra que comprende la gravedad del asunto, envía una señal inequívoca de responsabilidad institucional.

El silencio directivo, o la delegación de la comunicación exclusivamente al área jurídica o de relaciones públicas, genera el efecto contrario. El mercado y los medios interpretan esa ausencia como falta de control o como un cálculo de conveniencia, no como prudencia.

Post-crisis: el capítulo que define el legado

La etapa post-crisis es tan importante como la gestión del episodio agudo. Las organizaciones que aprovechan la crisis para implementar cambios estructurales —y los comunican con claridad y seguimiento— transforman un momento de vulnerabilidad en un diferenciador reputacional duradero.

En Target Estrategias hemos documentado casos en los que la crisis derivó en una mejora genuina de la percepción pública. No porque el evento no haya sido grave, sino porque la respuesta fue coherente, sostenida y, sobre todo, verificable.

Disruptive Storytelling: por qué la narrativa define quién gana en la opinión pública

Reunión de equipo creativo

La batalla por la atención no se gana con presupuesto, sino con marcos de referencia. Exploramos cómo construir narrativas que redefinen la conversación de un sector y posicionan a las organizaciones como autoridad en su espacio.

El problema del contenido sin narrativa

Muchas organizaciones confunden producción de contenido con comunicación estratégica. Generan materiales técnicamente correctos, incluso estéticamente solventes, pero que no logran instalarse en la mente del público porque carecen de una narrativa que les dé coherencia y significado.

Una narrativa no es un slogan ni un concepto creativo. Es un sistema de significados que explica quién eres, por qué importas y de qué lado estás en los debates que le interesan a tu audiencia. Sin ese sistema, el contenido se dispersa y muere.

"Las organizaciones que ganan en la opinión pública no son las que más hablan, sino las que definen los términos del debate."

Marcos de referencia: el campo de juego invisible

George Lakoff popularizó el concepto de framing en la política, pero su aplicación en comunicación corporativa sigue siendo subvalorada. Un marco de referencia es el contexto cognitivo en el que se interpreta un mensaje. Quien define el marco, define la conversación.

Una empresa farmacéutica que enmarca su propuesta como "acceso a salud" activa un conjunto de valores completamente diferente al de una que habla de "rentabilidad de investigación". Ambas pueden estar describiendo el mismo proceso de negocio. La diferencia está en qué conversación activan.

El storytelling disruptivo consiste en identificar los marcos que dominan un sector, entender cuáles generan fricción con los valores de las audiencias y construir un nuevo marco que permita a la organización posicionarse de forma genuinamente diferenciadora.

Los cuatro ingredientes de una narrativa eficaz

En nuestra práctica hemos identificado cuatro elementos que toda narrativa corporativa eficaz debe contener: un antagonista claro (el problema que la organización existe para resolver), un protagonista creíble (la organización desde su historia real), una transformación demostrable (el cambio concreto que genera) y una audiencia bien definida (no "todos", sino alguien específico con preocupaciones específicas).

Caso ilustrativo: una empresa de infraestructura que enfrentaba resistencia en comunidades locales redefinió su narrativa desde "desarrollo de proyectos" hacia "construcción de patrimonio generacional". El cambio no fue cosmético: implicó modificar procesos reales de consulta y participación. El resultado fue una reducción del 40% en el tiempo de obtención de permisos en los siguientes dos proyectos.

Sostenibilidad narrativa: el reto de largo plazo

El mayor error en el despliegue narrativo es tratarlo como una campaña, no como una capacidad organizacional. Una narrativa debe respirar en cada punto de contacto —desde el comunicado de prensa hasta la respuesta de atención a clientes— y evolucionar conforme cambia el contexto sin perder coherencia.

Las organizaciones que logran esto no solo comunican mejor: desarrollan una ventaja competitiva difícil de replicar, porque la coherencia narrativa es el resultado de alinear discurso y conducta, y eso requiere tiempo, convicción interna y liderazgo sostenido.

Asuntos públicos en 2025: nuevas reglas del juego en entornos de alta polarización

Mesa de trabajo con documentos

La polarización política ha transformado las reglas de la incidencia. Compartimos nuestra lectura sobre cómo navegar entornos complejos con estrategias de largo aliento que preserven la capacidad de diálogo con todos los actores relevantes.

El fin de la neutralidad cómoda

Durante décadas, la estrategia más común de los actores privados frente a la política fue la neutralidad estratégica: no tomar partido, mantener canales abiertos con todos los poderes, evitar declaraciones que pudieran generar fricción. En un entorno polarizado, esa postura ya no es viable.

La polarización obliga a las organizaciones a tomar posición —aunque esa posición sea principista, no partidista— porque la ausencia de postura es interpretada como alineación con el statu quo, cualquiera que sea la lectura dominante en el momento. La neutralidad, en política de alta intensidad, no existe. Solo existe la neutralidad que alguien lee como complicidad.

"En entornos polarizados, el objetivo no es no tener enemigos. Es tener aliados genuinos en cada campo y suficiente credibilidad transversal para seguir operando cuando el clima cambie."

Del cabildeo transaccional al capital institucional

El modelo de asuntos públicos basado en relaciones transaccionales —acceso a decisores a cambio de apoyos puntuales— tiene rendimientos decrecientes en entornos de alta volatilidad institucional. Cuando los gobiernos cambian rápidamente de orientación, cuando los contrapesos institucionales se debilitan o se refuerzan inesperadamente, las relaciones construidas sobre intercambios puntuales se evaporan.

El modelo que resiste es el del capital institucional: posicionamiento como actor técnicamente solvente, moralmente consistente y capaz de aportar valor en el debate público más allá de sus intereses particulares. Eso no significa altruismo. Significa invertir en credibilidad como activo estratégico.

La sociedad civil como eje articulador

Una de las variables más subestimadas en la estrategia de asuntos públicos es la sociedad civil organizada. En contextos donde la desconfianza hacia los actores privados es alta, la mediación de organizaciones de la sociedad civil —academias, centros de investigación, organizaciones comunitarias— puede ser más efectiva que el cabildeo directo.

Las organizaciones que desarrollan relaciones genuinas con actores de la sociedad civil no solo amplían su capacidad de influencia. También obtienen información más precisa sobre el estado real de la opinión pública y los puntos de sensibilidad que los análisis de medios no capturan.

Tendencia 2025: el ascenso de la inteligencia artificial en el monitoreo de conversaciones públicas está cambiando la velocidad con que las organizaciones pueden detectar cambios de opinión y ventanas de oportunidad para la incidencia. Las áreas de asuntos públicos que integren estas herramientas en su flujo de trabajo tendrán una ventaja operativa significativa en los próximos tres años.

Estrategias de largo aliento en un ciclo corto

La tensión más difícil en asuntos públicos es la que existe entre los ciclos cortos de la política —noticias, coyunturas, cambios de gobierno— y las estrategias de largo aliento que construyen posicionamiento durable. La tentación de reaccionar a cada evento es comprensible pero erosiona la coherencia estratégica.

La solución no es ignorar la coyuntura, sino tener una brújula estratégica lo suficientemente clara como para saber cuándo y cómo activarla. Esa brújula incluye: una definición precisa de los objetivos de incidencia, un mapa actualizado de actores y sus motivaciones, y líneas rojas claras sobre lo que la organización no hará bajo ninguna circunstancia, independientemente del clima político.

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